Es aquí y ahora enterrada en el aire
una casa cavada desde el suelo al cielo.
En ella habita aquí y ahora
un cuerpo solariego,
un alma abandonada,
un corazón nublado,
un perfume ya perdido
y una mente que no lo olvida.
La casa crece alrededor conteniendo
sobre su suelo los pesares de la vida,
marcando que existe un alto a ese cuerpo
que cae y cae y no tiene caída.
Aquí hay ahora bajo unos techos
unos brazos despedidos,
un pecho sin función,
una boca destronada
de un palacio femenino,
unos ojos como láminas
de gastadas fotografías.
El cuerpo yerto se fragmenta en un esfuerzo,
mueve su brazo casi tieso involuntario
y saca de su sangre disecada una pluma…
con tinta roja lacrimal escribe su epitafio:
“Es aquí y ahora enterrada en el aire
una casa cavada desde el suelo al cielo…”
Categorías
Etiquetas
Textos relacionados
Caballos noctámbulos
Se encienden las cumbres en la noche como altivos dientes de filos lustrados. La luna es un mendigo con trapos plateados. Campo empotrado bajo el silencio del viento dame de […]
Montañas silenciosas
Se herrumbra la luna como puesta al fuego y su luz fantasma que todo lo hace arcilla tiñe de azafrán los campos y los cerros. La tierra regurgita los pies […]
Dedicamento
“La sombra llega y no espera,se presenta y no te deja opción”Kurosawa – Charly García Voy desde el mercurio a la fuente y caigo y sigo.A veces a mi puerta […]
Antes del alba
He perdido las albas de tanto dormirme al final de las horas soñando tus manos junto a las mías en la soledad del mundo. Las mañanas me recuerdan a dos […]
Tal vez te interese
De plantas y bestias
De mis dedos surgieron pequeñas semillas; pequeños huevos incubados en el papel y de a poco en ese pasado comenzaron a crecer. Se hicieron retoños, se hicieron crías en ese […]
Mañana no sé bien
Los giros son algo inciertos tras las horas y la verde vía por la que caminamos a veces es nebulosa incierta, pasos mareados, y caemos en extraños durmientes que no […]
La mujer estatua
La claridad de la siesta la consuma en su total artificio de abejas y cinceles, eléctrica, suave, en el centro del día que en sus cabellos se entrega. Callada bajo […]
Oscuridad desierta
El miedo del campo. El campanario de los grillos. La incesante cascada de las ramas. El croar de alguna roca bajo el río. ¿Qué espera uno escuchar del vacío? Abre […]
