La naturaleza entra por los sentidos,
viaja como un rayo táctil
como un perfume visible
como un sonido exquisito.
Pronto toda esa materia
cae en sus manos, se entrega.
Ella apretando con sus dedos mi alma,
esculpe y levanta
su estructura transmutada.
La decora, tuerce, reaviva
con su alquimia versátil.
Entonces aparezco yo
con mi oído seguro,
con mi mente y mis manos
viajando astralmente
hasta la verdad desde sus palmas.
Y aquella naturaleza
enriquecida y desdoblada
cae al mundo como un hechizo
que llegó siendo materia,
se transformó en metáfora,
se implantó como palabra
y lo entenderán
como ustedes sientan.
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