Para vos lector desconocido
son todos estos versos desojados
de este árbol antiguo, de estas horas oscuras;
estos poemas encerrados en dos tapas
que salieron de mí a la superficie
y que claman vida y viajes
desde una boca o unos ojos
hasta diferentes oídos.
Lector, estos versos son tuyos,
hazlos vivir como yo no he podido.
Porque ustedes quienes los leen
traen el rayo de vida a estas hojas
y se nutren de lo que yo ahora escribo.
No lo hagan por mí, sino por ella:
llévenla consigo en una flor,
en un beso, en un papel o en su amor.
Háganla emerger y seduzcan la vida
y seduzcan las horas, el vacío, para
que no exista abandono ni desconfianza.
Son para ustedes, gasten sus páginas,
sus proclamaciones, sean vivos y vivan.
Así lector, mis palabras
-que no pude cantar en mis amadas-
las canten ustedes y sean de ustedes,
y yo no seré yo, sino su aliado
y ella no será ella, sino su amiga.
Categorías
Etiquetas
Textos relacionados
Huida de la noche falsa
Hoy me fugué por un ojal hacia la verdadera noche. No quise la noche oscura ni la sombra temeraria. No quise la luna arrogante ni las estrellas destiladas. No quise […]
Así te encontré
Cabizbajo de alma y pateando negras lunas con las manos hundidas en fracasados bolsillos. Caminando dentro por pasillos resecados sobre un vuelo de cenizas y fanales extinguidos. Totalmente frío de […]
Recuerdo de tus ojos
Recuerdo el eclipse de tus ojos pardos: ese suceso constante con el que me miras. Cada vez que tus ojos se abren al alba se abre un cielo nuevo en […]
Antes del alba
He perdido las albas de tanto dormirme al final de las horas soñando tus manos junto a las mías en la soledad del mundo. Las mañanas me recuerdan a dos […]
Tal vez te interese
La mujer estatua
La claridad de la siesta la consuma en su total artificio de abejas y cinceles, eléctrica, suave, en el centro del día que en sus cabellos se entrega. Callada bajo […]
Percepción del amor
Rosa de acero, perfume de espinas. Suave torso de remolinos, camino indefinido. Que impenetrable, que incierto, que injusto. Y llega… y pareciera que trae, y pareciera que viene… sin estribo […]
Homónimo – #1
Azul de gris, rojo de amarillo, verde de negro. ¿Qué diferencia hay entre sacar un caracol de una tortuga o una libélula de un colibrí? La diferencia es irracional ante […]
Primer amor
He sido el niño de los pasos escondidos. La tarde era mi juguete, la noche mi sueño limpio. ¿Quién me guardaba de vos? ¿Quién en mí me escondía? Estas manos […]
