Como un corazón sin viento
estaba. Palpitante. Estática.
Yo escuchaba tus ojos.
Tu voz me respondía lágrimas.
¿Qué voy a hacer poesía?
Perdóname.
Tu corazón era el suyo.
Mis palabras eran tu mirada
y tu mirada sus ojos.
Necesito de tus besos
pero no están sus labios.
¿Qué puedo hacer poesía?
No llores; perdóname.
Eras ella, eras sus manos,
eras sus caricias, eras su vientre.
Su música, su arte, su aire, su nieve.
Pero se fue, y con su piel,
sus ojos, mi amor y sus besos…
los tuyos también.
Tierna fuga fuiste
de un bálsamo encrespado
Poesía. Curación. Herida.
No me llores
que ahora eres lágrimas.
No me llores si no te hablo:
Vuelve.
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