Cuando salí de casa
abandoné los hierros, las placas;
esas paredes que me lloraban;
esos suelos que gritaban jabones
y pañuelos y refriegos.
Descolgué de las perchas del aire
aquellas imágenes rodantes
de alguno y alguna.
Empaqué todos los pesares,
las pedestres penas
y levanté los mil bolsos agridulces
por una ruta intrincada
hasta respirar los coyuyos,
los grillos, las piedras.
Me alimenté de las luciérnagas
que titilaban pequeñas esperanzas.
Me sentí parte de los suelos azotados,
de la naturaleza abatida,
y de esa forma informal
me escabullí en las noches fugitivas
y bebí con la luna y dormí bajo árboles
mientras el papel se encargaba
de contener los pesares pesados
sin pesar ni pesarse de las lágrimas
metálicas o los suspiros vehementes.
Categorías
Etiquetas
Textos relacionados
Ante-título
Me digo y me redigo y me recontra digo«Yo podría ser poeta» pero no lo soy.Podría darle vida en estos versos a la piedra,escribir un nuevo sol en el que […]
Es ahora un cielo
Es ahora un cielo desbocado. Las ramas desnudas de altos árboles hacen creer que las nubes se rasgaron. ¿Y qué hago yo con tantas noches, con tan pocos brazos, con […]
Primer amor
He sido el niño de los pasos escondidos. La tarde era mi juguete, la noche mi sueño limpio. ¿Quién me guardaba de vos? ¿Quién en mí me escondía? Estas manos […]
Trementina de letras
De mi inspiración crecen azules racimos que tu amor junto al mío los fueron cultivando en la marca de mis manos. Arbolados los dos entre vagos sentimientos cruzamos con el […]
Tal vez te interese
Desvarío solitario
Qué sé yo qué hago…Parece que todo es amargo, que nada florece.El insomnio se hace largoentre sombras fluorescentesy yo como un ancianovoy encorvado entre los muebles. Hablo solo, me digo:«He […]
Mínimamente te requiero
Mínimamente te requiero: pequeña, en gotas. Como caricia de verbo, de tiempo, de aurora. Tenue como una luz encendiéndose. Pausada y en fragmentos y en esporas. Cuando vengas, ven despacio, […]
Tomando sus manos
La naturaleza entra por los sentidos, viaja como un rayo táctil como un perfume visible como un sonido exquisito. Pronto toda esa materia cae en sus manos, se entrega. Ella […]
Una casa cavada desde el suelo al cielo
Es aquí y ahora enterrada en el aire una casa cavada desde el suelo al cielo. En ella habita aquí y ahora un cuerpo solariego, un alma abandonada, un corazón […]
