Para vos lector desconocido
son todos estos versos desojados
de este árbol antiguo, de estas horas oscuras;
estos poemas encerrados en dos tapas
que salieron de mí a la superficie
y que claman vida y viajes
desde una boca o unos ojos
hasta diferentes oídos.
Lector, estos versos son tuyos,
hazlos vivir como yo no he podido.
Porque ustedes quienes los leen
traen el rayo de vida a estas hojas
y se nutren de lo que yo ahora escribo.
No lo hagan por mí, sino por ella:
llévenla consigo en una flor,
en un beso, en un papel o en su amor.
Háganla emerger y seduzcan la vida
y seduzcan las horas, el vacío, para
que no exista abandono ni desconfianza.
Son para ustedes, gasten sus páginas,
sus proclamaciones, sean vivos y vivan.
Así lector, mis palabras
-que no pude cantar en mis amadas-
las canten ustedes y sean de ustedes,
y yo no seré yo, sino su aliado
y ella no será ella, sino su amiga.
Categorías
Etiquetas
Textos relacionados
Hermosa trampa
Se le gastó el oído a las sombras de tanto escucharme deambular. Las sillas no sustentan mis lamentos y los rincones se doblan de marchitar. Caminas por el mundo que […]
Vértigo
Pienso que no hay tesoros debajo de este planoy si hay un dios se hospeda en los rincones.Qué terrible esto de ser brasa de humanotan hecho de papel que el […]
Entre la lluvia y mis palabras
Extendido sobre tus ojos oscuros me apego a la noche que en ellos me abraza. Sueño decirte las cosas que calla el alma y se pierden como una barca entre […]
Recuerdo de tus ojos
Recuerdo el eclipse de tus ojos pardos: ese suceso constante con el que me miras. Cada vez que tus ojos se abren al alba se abre un cielo nuevo en […]
Tal vez te interese
Descripción de mi amparo
Pequeña hada girando en mi cabeza toda desarmada y andrajosa, o sutilmente mínima de esencia o de cuernos sonando pasados y rosas. Ojos puestos en dianas invisibles. La boca murmurando […]
La carta que ella nunca leerá
¿Cuánto tarda uno en caer al delirio? Si es por desatino o desvarío tarda, tanto; Tanto como un giro, como una media vuelta, asustado sin ser visto y visto asustándose. […]
Presencia ausente
Tu cuerpo se divierte destronando los días y abre una brecha entre el delirio y la melancolía. En tus manos rojas se desarma el alba y la noche de racimos […]
Una casa cavada desde el suelo al cielo
Es aquí y ahora enterrada en el aire una casa cavada desde el suelo al cielo. En ella habita aquí y ahora un cuerpo solariego, un alma abandonada, un corazón […]
