Cuando salí de casa
abandoné los hierros, las placas;
esas paredes que me lloraban;
esos suelos que gritaban jabones
y pañuelos y refriegos.
Descolgué de las perchas del aire
aquellas imágenes rodantes
de alguno y alguna.
Empaqué todos los pesares,
las pedestres penas
y levanté los mil bolsos agridulces
por una ruta intrincada
hasta respirar los coyuyos,
los grillos, las piedras.
Me alimenté de las luciérnagas
que titilaban pequeñas esperanzas.
Me sentí parte de los suelos azotados,
de la naturaleza abatida,
y de esa forma informal
me escabullí en las noches fugitivas
y bebí con la luna y dormí bajo árboles
mientras el papel se encargaba
de contener los pesares pesados
sin pesar ni pesarse de las lágrimas
metálicas o los suspiros vehementes.
Categorías
Etiquetas
Textos relacionados
Noche que pasa
Ahora bien, que estoy solo.Que ya tus ojos se han ido y descansan.Es profundo el misterio y su ríodonde uno quiere ahondar y nada.Ahora viene el primer desvarío.Le seguirá una […]
Ensueño en ocaso
Viene hasta mí la sonrisa escondida, los ojos que me olvido como son, como fueron, el relámpago cobrizo de su pelo. Algunas veces le hago canto. Otras veces reparo el […]
Donde nacen sus ojos
Sus ojos primero despertaron iluminados en aquellos primeros ojos que mis primeros temblores y relámpagos me advirtieron que venían de esos ojos. Ella nunca vino, y todavía aun la extraño […]
Sinestesia
Despierto. Miro la fatiga. Fatigo la mirada. Ando. Respiro las formas. Diluyo los sonidos. Me escabullo en los sabores. Saboreo los cielos, las nubes. A veces canto un aroma. Otras, […]
Tal vez te interese
De plantas y bestias
De mis dedos surgieron pequeñas semillas; pequeños huevos incubados en el papel y de a poco en ese pasado comenzaron a crecer. Se hicieron retoños, se hicieron crías en ese […]
Advertencia para la tristeza
Óyeme tristeza, voy a hablar con murallas, con altas barricadas de espinos hablaré para que tu gélida hueste que traes pegada no entre otra vez a mi jardín pisando flores. […]
Desvarío solitario
Qué sé yo qué hago…Parece que todo es amargo, que nada florece.El insomnio se hace largoentre sombras fluorescentesy yo como un ancianovoy encorvado entre los muebles. Hablo solo, me digo:«He […]
Presencia ausente
Tu cuerpo se divierte destronando los días y abre una brecha entre el delirio y la melancolía. En tus manos rojas se desarma el alba y la noche de racimos […]
