Te extraño. Te estoy extrañando en estas noches en que no puedo volver a escribir poesía. Te estoy extrañando irreparablemente como carie al dentista. Te extraño porque no puedo ser romántico si no tengo tu esencia de mujer a mi lado. Te extraño porque habitualmente soy un tarado. Te extraño porque te quiero, porque te suplico, porque te llamo en vano. Te extraño con perfume, con boca, con dulce de leche, con abrazos. Te extraño mirándome, sonriéndome, diciéndome –te amo-. Te extraño exploradora, explosiva, explotadora. Te extraño la piel, los celos, los llantos. Te extraño mis refugios, mis halagos, mis quebrantos. Te extraño mis entregas, mis recibos, mis pedidos. Te extraño en mil partes, a medida, con un costado. Te extraño con mi nada, con mi todo, con lo que no tengo. Te extraño con almuerzos, con meriendas, con cenas. Te extraño con hambre, con sueño, con agonía. Te extraño porque no soy sin vos, porque estoy allá entre tus brazos. Te extraño porque no sé quién sos; porque estás allá afuera esperándome con mi alma; porque no te tengo; porque te estoy buscando.
Categorías
Etiquetas
Textos relacionados
Extrañamiento – #36
¿Qué son estas cosas que me miran? ¿Qué hacen con ese movimiento? ¿Qué es eso que amenaza en el cielo? ¿Qué geografía se erigió a mi alrededor? ¿Qué se sacude, […]
Desganado – #17
No tengo ganas de hacer absolutamente nada. Estoy totalmente exento de aburrimiento y de diversión, de creatividad y de cremación, de juicio y de locura, de deseo y de rechazo. […]
Acerca de algunos charcos – #38
Los charcos son el resto de una obra importante como lo son las lluvias y tormentas. En ellos se puede ver el resumen, se pueden criar renacuajos, se pueden usar […]
Puntos de fuga – #40
Específicamente: mi cabeza está compuesta por muchas cajitas, que puestas una encima de otra, forman una mayor, totalmente armoniosa; ¡pero no! Ahora están todas tiradas como por una mano infantil. […]
Tal vez te interese
Algo sobre mis manos – #37
Sencillamente: no las controlo. Se mueven casi con propia voluntad. Apuntan lo que piensan, se esgrimen a las batallas. No les tengan miedo, simplemente son así. Todo lo que presencio, […]
Mínimamente te requiero
Mínimamente te requiero: pequeña, en gotas. Como caricia de verbo, de tiempo, de aurora. Tenue como una luz encendiéndose. Pausada y en fragmentos y en esporas. Cuando vengas, ven despacio, […]
Hermosa trampa
Se le gastó el oído a las sombras de tanto escucharme deambular. Las sillas no sustentan mis lamentos y los rincones se doblan de marchitar. Caminas por el mundo que […]
Ahí van – #47
Ahí van las manchas burlistas de salsa sobre la ropa, la caspa infantil de los cráneos añejados, el insulto de un conductor pasado de rojo, la mueca de las calles […]
